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Edición del Viernes 28 de julio de 2006| Santa Fe, R. A.

Opinión
La fuerza del cambio está en las escuelas
Por Fernando Pisani (*)

No tengo razones para dudar de que el motivo de mi alejamiento sea que la ministra de Educación quiera buscar otro perfil para el jefe del área de Educación Técnica. De alguna manera, es lógico que quiera esto, porque no pertenezco a la historia de esta gestión, ni estoy en el cargo para el que fui nombrado originalmente.

A mí me pusieron a dedo y, por lo tanto, están en todo su derecho de sacarme a dedo cuando quieran. Le estoy agradecido al ingeniero Jorge Obeid por haberme nombrado como director provincial de Educación Media y Técnica en marzo del 2004, cargo en el que duré hasta que subió esta gestión. Gracias a ello pudimos hacer muchas cosas para nuestras escuelas y, lo que es más importante aún, hay cuestiones que no las podrá cambiar ninguna administración provincial: las escuelas técnicas llegaron nuevamente para quedarse.

Para poner blanco sobre negro: tengo una buena relación personal con la ministra Adriana Cantero, de mutuo respeto. Justamente, la conocí cuando ella era la abanderada de la Ley Federal en Rosario y yo, por el contrario, defendía a las escuelas técnicas y me opuse a la Ley Federal (a pesar de que tenía cosas buenas, otras que eran un desastre y que lo peor fue su implementación).

También estuve y estoy en contra de la primarización del tercer ciclo. Estuve en contra de que desaparecieran materias como historia, física, biología, geografía, química en EGB 3. Estuve a favor de los talleres en las escuelas técnicas (modernizados, por supuesto) y por la defensa de los cargos en las escuelas medias y técnicas y no por el ajuste, entre muchos otros temas. Esto es historia conocida por todo el mundo.

También es obvio que la línea política en el Ministerio de Educación la define la ministra. Y yo, en mi nuevo cargo de inferior jerarquía al que tenía antes, me limité a hacer lo que no interfería con esa línea política. Mientras podía hacer algo por las escuelas sin vulnerar mis principios, me quedaría y así lo hice.

Este análisis es una simple especulación mía. Más tarde o más temprano es lógico que se homogeneice totalmente el gabinete educativo, más cuando viene un proceso importante de discusión de la nueva ley. Todos en el gabinete y en las escuelas conocen mis posturas y también saben que las mantengo a lo largo del tiempo contra viento y marea. Tengo un estilo simple, directo y abierto. Por lo que, si bien en todos estos meses jamás tuvimos una discusión sobre esos temas, es lógico que una gestión busque un monolitismo.
Materias pendientes

En realidad, lo que más me pesa es que muchas cosas que estuvimos haciendo con las escuelas (por ejemplo, unificar los planes de estudios) se frenaron con el cambio de gestión en octubre del año pasado.

Como éste, hay otros temas pendientes: el reglamento del centro de estudiantes, el reglamento de albergues escolares, la implementación de la ley de educación técnica profesional en la provincia, el cambio del sistema de evaluación y promoción en el tercer ciclo. Esto se paró con el cambio de gestión, no con mi despido de ahora.

En el año y medio anterior, por el contrario, aparte de iniciar aquellos, habíamos logrado concretar muchos otros cambios importantes: hacer volver a aparecer las escuelas técnicas (antes consideradas simples polimodales), obligatoriedad de las materias técnicas y del sexto año, validez provincial y nacional de los títulos técnicos, del Polimodal y de la EGB 3, eliminación del 1553 (reglamento muy cuestionado de suplencias y reemplazos del nivel medio), cambio del sistema de evaluación y calificación del Polimodal para estimular el estudio y la exigencia, entre otras.

En definitiva, creo que hicimos cambios irreversibles. Y los que faltan se podrán demorar más o menos tiempo: los funcionarios y las gestiones en algún momento cesan y eso lo sabemos en las escuelas: lo que no logremos hoy, lo lograremos mañana, contra viento y marea.

La fuerza está en las escuelas. Si no hubiera sido por ellas, los cambios no se hubiesen logrado. Ayer el presidente Kirchner dijo que estos planes de mejora que están recibiendo no es algo que les da el gobierno: es una deuda que el Estado tiene con las escuelas. Y el ministro Filmus señaló que era una decisión política que sean las propias escuelas las que definan sus necesidades, en qué invertir, que no hay nada más federal que eso. Y es fabuloso que sea así. Nosotros lo hicimos así, pues ellas también participaron de los procesos que llevaron a elaborar la ley específica del área. En pocos meses más, las escuelas de Santa Fe comenzarán con importantes cambios gracias ello, y eso es irreversible.

(*) El autor es el ex jefe de Educación Técnica del MEC, desvinculado el lunes pasado de su cargo.