Linux: Rompiendo barreras  

por Fernando Pisani

La palabra Linux ha comenzado a aparecer recurrentemente en la prensa argentina y a nivel mundial se habla del “fenómeno Linux”, “el gran dolor de cabeza de Bill Gates”, “la alternativa”. Claro, la mayoría ni idea tiene aún de qué es Linux y si alguien llegase a decir, “es un sistema operativo” rápidamente dejarían de leer estas líneas diciendo “¡ah!¡es de informática!, no es para mi” y se perderían de conocer un acontecimiento que marcará un antes y un después en la historia de la producción de conocimientos de la humanidad, justo cuando se está dando y cuando cualquiera, aún sin saber nada de informática, puede ser protagonista.  

Esta nota podría comenzar analizando el gran impacto educativo y en las comunicaciones entre las escuelas que está produciendo Linux en varios países. O afirmando que para la Argentina representaría un ahorro anual de divisas varias veces millonario. O podría empezar hablando del Esperanto, aquel viejo sueño ya casi muerto de un idioma universal.

Recuerdo que en 1996, en un Congreso Internacional, ante un auditorio muy selecto de especialistas informáticos, comencé la conferencia con una transparencia que decía “Linux es un sentimiento que no se puede parar” y esa frase se repetía agrandándose hasta salir de la pantalla. Claro, muchos me miraron preguntándose por mi cordura, porque un sistema operativo es un sistema operativo, algo que nos permite ejecutar programas en la computadora y punto, nada que ver con un sentimiento. Sobre el DOS o Windows 98 -otros sistemas operativos- no puede hablarse de “sentimientos”, salvo, claro, la frustración ante sus cuelgues, su ineficiencia y la bronca por las prácticas monopólicas y de manipulación .

Pero no pasó un cuarto de hora de la exposición, y la mayoría no dudaba que estaba frente a un fenómeno sin parangón en la historia de la humanidad, sí, aunque suene grandielocuente. Y ustedes mismos verán que no es una exageración esta frase.  

Pero comencemos a ver qué es realmente Linux. Es ciertamente un sistema operativo, y a diferencia de los que conocemos, monoprocesador, monousuario y monotarea, es multiprocesador, multiusuario y multitarea,  muchas veces más poderoso, eficiente y estable que los que anteriormente señalados, sólo comparable a los sistemas operativos de las grandes computadoras y redes. Y es totalmente gratis (en realidad libre, free, veremos luego). Y junto a él cientos y miles de programas de todo tipo, procesadores de texto, planillas de cálculo, utilitarios, juegos, todos también de libre uso, gratis.

En menos de cinco años, más del 15% de todos los servidores de Internet del mundo usan ya Linux, y está desplazando a pasos agigantados a los demás sistemas de redes. No hay universidad estatal del país o del mundo que ya no lo use -o proyecte usarlo- para sus redes internas.

Cualquiera puede usarlo, copiarlo, modificarlo, distribuirlo, sin ningún tipo de prohibición ni castigo. Es totalmente libre.

Es tan poderoso que el Pentágono, entre otros, ha creado una supercomputadora con él, usando varias comunes conectadas en paralelo. Tan rápido que cuando hicieron la película Titanic lo usaron para realizar los efectos especiales. Tan económico y eficiente que en Brasil lo están instalando en escuelas de bajos recursos, para aprovechar computadoras viejas, ya obsoletas, y en México están realizando un proyecto para conectar miles de escuelas en Red.

Y este sistema operativo y los miles de programas asociados nucleados tras una sigla GNU  (un proyecto de crear software libre, que surgió a mediados de 1980 en EE.UU., para hacer un clon del principal sistema operativo del mundo, Unix), este duo GNU/Linux que está revolucionando la industria informática, no es producto de una empresa, ni una empresa es su dueño. Es una obra cooperativa, solidaria, de ayuda mutua de miles de programadores desparramados por el mundo, la mayoría que ni se conocen, ni tienen contacto directo entre sí,  que emprendieron esta maravillosa aventura de producir un cuerpo de soft libre, que cualquiera puede copiar, usar, modificar, todo con total libertad.  

Pregúntense si alguna vez en la historia de la humanidad un producto de avanzada tecnología -y con impacto mundial- ha sido producido así, sin una empresa atrás y menos gratis, libre, compitiendo con otros productos comerciales -y venciendo en esa competencia-. Y sigue produciéndose así, rompiendo modelos de producción de conocimiento, de comercialización, de producción tecnológica, planteando nuevas posibilidades.

Con Linux en una sola computadora,  cualquier escuela “sin piratear” podría hacer una red poderosa que permitiese que por una sola línea de teléfono y con un sólo abono a un proveedor de Internet diez o veinte computadoras con cualquier otro sistema operativo puedan navegar simultáneamente por Internet, cada una por dónde quiera, mandarse correo entre sí, crear un servidor Web, hacer una intranet, o crear subredes dentro de la institución, tal cual lo hacen las grandes universidades o las grandes empresas.

Con Linux pueden tener varios entornos gráficos, paquetes tipo Office, que funcionan igual (y compatible) que los comerciales ya conocidos, y a diferencia de esos, totalmente gratis.

Como ustedes saben, los productores de soft hacen los programas cada vez más “pesados”, de manera tal que si no tenemos computadoras de última generación o no andan o andan exasperadamente lentos, y necesitan gran espacio de disco rígido, de memoria.

Y aún no llegamos a lo mejor, a lo más importante de GNU/Linux. El que sea un sistema superpoderoso, con miles de programas totalmente libres, que sea estable, que no se cuelgue, que no haya virus, no es todavía lo más importante. Porque en su momento, siete años atrás por ej,  Linux no era poderoso ni existían los programas que hoy existen, y sin embargo ya era La Alternativa, ya era el futuro. ¿Por qué? ¿Y qué es lo más importante?

Cuando compramos un sistema operativo o un programa comercial, no importa lo caro que lo paguemos, JAMAS TENEMOS LAS FUENTES, es decir, el código con que se hizo a posteriori el ejecutable. En cambio con Linux tenemos todo, no sólo los ejecutables, sino también las fuentes, con las grandiosas posibilidades para el aprendizaje, para el desarrollo y para la soberanía de nuestros propios sistemas. Gracias que todos pueden tener esas fuentes, es que Linux crece tan rápido, porque rápidamente se encuentran y corrigen errores, se producen innovaciones, SE COMPARTE EL CONOCIMIENTO. Como saben, el único bien con valor económico directo que crece cuando se comparte es el conocimiento...

  ¿Cómo se consigue GNU/Linux? Fácil y económico: en los kioscos o librerías hay revistas o libros que traen un CD con GNU/Linux, con cientos de programas del proyecto GNU. Si se quiera pagar algo más de plata, se puede comprar una caja de cualquiera de las distribuciones que existen (las más famosas: Red Had, Debian, Slackware, Suse, Conectiva, Turbo Linux, Caldera, Corel Linux, Hyspafuentes), en las que suele venir un manual y tres o más CD con miles de programas y sus fuentes, También se puede bajar gratis por Internet pero llevaría muchas horas de comunicación, días en realidad, si es por teléfono.

  Dentro de cada CD con Linux existen además decenas de miles de página de manuales, documentación de todo tipo (la mayoría en Inglés, pero ya una buena parte en castellano, gracias al proyecto español Lucas  www.lucas.org.es y a la gente que colabora con él). También hay decenas de lenguajes de programación, compiladores, debuggers, librerías para programar, y utilitarios de todo tipo.

Muchas compañías que venden soft comercial para DOS/Windows ya están produciendo soft para Linux o portando el ya existente a la nueva plataforma. Uno de los pioneros fue Corel, que aparte del Word Perfect, ahora incorpora una versión de Corel Draw para Linux. Bases de datos como Oracle e Informix. Hasta IBM viene invirtiendo en Linux como otras famosas empresas de computación, porque ven que por allí pasará gran parte de futuro, el software libre, de fuentes abiertas...

Por supuesto que no todo son pétalos de rosas. También hay dificultades. No es fácil de configurar para el neófito. Si queremos hacer una red potente, un servidor de Web y de correos, y tantas otras cosas que se pueden hacer con Linux algo hay que saber, estudiar. Pero no es un conocimiento extraño, ya que es exactamente igual que UNIX, el principal sistema operativo del mundo que existe desde 1969, pero que pocos saben porque era muy caro y sólo para grandes máquinas, hasta que apareció Linux...

También tiene dificultades con cierto hardware, (ciertos MODEM, algunas impresoras. O placas de video, monitor o de sonido que no están en la lista de las varias de miles que reconoce Linux, también tardaremos unas horas en hacer una buena configuración. Y no existen todavía tantos programas como para MSWindows, pero Linux permite ejecutar muchos de ellos mediante emuladores, además, permite que en el disco rígido existan varios sistemas operativos, de manera que con un sólo disco, al arrancar, podemos elegir si entramos a Linux, MS Windows, y otro, como para ir experimentándolo sin traumas.

En todo el mundo hay comunidades Linux para ayudar en los problemas, como puede comprobarse si se visitan las Web referidas a Linux.

El tema GNU/Linux no puede quedar sólo en manos de los informáticos, sino que cada directivo, cada docente, aunque no sepa nada de informática, debe tener el derecho de preguntar ¿y por qué no Linux? y no conformarse con respuestas que esconden el desconocimiento de algo nuevo, la comodidad y el miedo a innovar.

Linux no es un tema menor. Así lo ha entendido Brasil, que incluso fomenta la producción de una versión de Linux en español, para vender (el servicio de distribución/copia) en Latinoamérica. Existe un proyecto de Ley que obligará a las reparticiones públicas de que antes de comprar soft miren si en el software libre no existe una alternativa a sus necesidades.

Hay tras el proyecto GNU/Linux mucho más que un software gratis, implica también una manera de concebir la informática y una manera de relacionarse las personas con estos potentes recursos comunicacionales y entre sí. ¿No creen que vale la pena empezar a interesarse por GNU/Linux?


Fernando J. Pisani fjpisani@intercol.org.ar